El doctorado: luces, sombras y lecturas recomendables

Ramón Muñoz-Chápuli
Director ED – UMA

La publicación digital El diario.es publica un interesante artículo firmado por Fernando Valladares, Joaquín Hortal,Jordi Moya y Adrián Escudero titulado El significado y la importancia de ser doctor. Se trata de una recomendable lectura para nuestros doctorandos. Mucho menos optimistas, pero siempre dignos de tener en cuenta, son varios artículos aparecidos en publicaciones del grupo Nature, que se muestran críticos con el vigente sistema de programas de doctorado a nivel mundial. Debemos esta recopilación al blog de Francisco Villatoro, quien hace un resumen de los mismos. Personalmente encuentro discutibles algunos puntos de estos artículos de opinión, que en general alertan de un exceso de producción de doctores, una disminución de la calidad de la formación doctoral, una especialización excesiva y una falta de adquisición de habilidades profesionales, útiles para  el mundo laboral. Creo que contemplar la formación universitaria en general y la doctoral en particular sólo desde la perspectiva del desarrollo de la empleabilidad da una visión, pragmática pero sesgada, de la función de la universidad. Por más importante que sea la empleabilidad, que lo es, creo que la universidad debe formar ciudadanos completos, seres humanos capaces de crecer en múltiples dimensiones, entre ellas también la laboral, sin duda. En cualquier caso aquí están los mencionados artículos para que forméis vuestra opinión:

Por último, creo que es del mayor interés este artículo escrito conjuntamente por Raymond Gosling, Cheryll Tickle, Steve W. Running, Yao Tandong, Andras Dinnyes, A. A. Osowole y Erika Cule, en el que cada uno de los autores cuenta cómo fue su experiencia doctoral en una década diferente, desde la de los cincuenta del siglo pasado hasta la primera década del siglo XXI:

Seven ages of the PhD

Espero que algún día vosotros, doctorandos de la UMA, también podréis contar en Nature vuestra experiencia sobre hacer un doctorado en la década de los 2010s. ¡Y espero que recordéis esta experiencia con agrado!

En resumen, el doctorado sigue siendo un importante logro personal, sigue siendo el escalón más alto de una carrera académica y sigue proporcionando un altísimo nivel de formación. Pero también es cierto que todos los implicados tenemos que reflexionar y trabajar para que el prestigio de ser doctor se mantenga o aumente en nuestra sociedad, y para que la formación doctoral sea cada vez de mayor calidad y contribuya a que nuestros doctores desarrollen su vida como profesionales y como personas.

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