Archivos Mensuales: enero 2014

El doctorado: luces, sombras y lecturas recomendables

Ramón Muñoz-Chápuli
Director ED – UMA

La publicación digital El diario.es publica un interesante artículo firmado por Fernando Valladares, Joaquín Hortal,Jordi Moya y Adrián Escudero titulado El significado y la importancia de ser doctor. Se trata de una recomendable lectura para nuestros doctorandos. Mucho menos optimistas, pero siempre dignos de tener en cuenta, son varios artículos aparecidos en publicaciones del grupo Nature, que se muestran críticos con el vigente sistema de programas de doctorado a nivel mundial. Debemos esta recopilación al blog de Francisco Villatoro, quien hace un resumen de los mismos. Personalmente encuentro discutibles algunos puntos de estos artículos de opinión, que en general alertan de un exceso de producción de doctores, una disminución de la calidad de la formación doctoral, una especialización excesiva y una falta de adquisición de habilidades profesionales, útiles para  el mundo laboral. Creo que contemplar la formación universitaria en general y la doctoral en particular sólo desde la perspectiva del desarrollo de la empleabilidad da una visión, pragmática pero sesgada, de la función de la universidad. Por más importante que sea la empleabilidad, que lo es, creo que la universidad debe formar ciudadanos completos, seres humanos capaces de crecer en múltiples dimensiones, entre ellas también la laboral, sin duda. En cualquier caso aquí están los mencionados artículos para que forméis vuestra opinión:

Por último, creo que es del mayor interés este artículo escrito conjuntamente por Raymond Gosling, Cheryll Tickle, Steve W. Running, Yao Tandong, Andras Dinnyes, A. A. Osowole y Erika Cule, en el que cada uno de los autores cuenta cómo fue su experiencia doctoral en una década diferente, desde la de los cincuenta del siglo pasado hasta la primera década del siglo XXI:

Seven ages of the PhD

Espero que algún día vosotros, doctorandos de la UMA, también podréis contar en Nature vuestra experiencia sobre hacer un doctorado en la década de los 2010s. ¡Y espero que recordéis esta experiencia con agrado!

En resumen, el doctorado sigue siendo un importante logro personal, sigue siendo el escalón más alto de una carrera académica y sigue proporcionando un altísimo nivel de formación. Pero también es cierto que todos los implicados tenemos que reflexionar y trabajar para que el prestigio de ser doctor se mantenga o aumente en nuestra sociedad, y para que la formación doctoral sea cada vez de mayor calidad y contribuya a que nuestros doctores desarrollen su vida como profesionales y como personas.

La importancia de escoger un nombre como investigador

Antonio Vallecillo
Director CIPD – UMA

Una de las decisiones cruciales que todos los doctorandos tiene que tomar, nada más comenzar su doctorado, es la de escoger el nombre que van a utilizar para firmar sus artículos y para ser conocidos en la comunidad científica.

En España y en la mayoría de los países iberoamericanos, la identificación formal de cualquier persona está compuesta por un nombre (o más de uno) y dos apellidos: el paterno y el materno, por este orden. Por ejemplo, el nombre que aparece en mi pasaporte es Antonio Jesús Vallecillo Moreno. Sin embargo, esto no es así en todo el mundo. De hecho, en eso estamos en minoría. En la mayoría de los países del mundo sólo se usa un apellido, que es el paterno. En otros, como en Portugal y Brasil, se usan también dos apellidos, pero se invierte el orden con respecto a cómo lo hacemos nosotros (el primero es el de la madre y el segundo el del padre).

Este hecho hace que, cuando alguien ve nuestro nombre y lo interpreta de acuerdo a las reglas de su cultura, se produzcan situaciones no deseadas. Por ejemplo, cuando le doy mi pasaporte al recepcionista de un hotel en Inglaterra suele poner la habitación a nombre de Mr. Moreno. Otros recepcionistas, conocedores de nuestras costumbres, y ante la necesidad de usar solo un nombre porque es lo que permite su aplicación informática, deciden inscribirme como Mr. Vallecillo-Moreno. Son los menos los que, como deberían, me preguntan sobre cómo prefiero que me inscriba.

Esto no tendría más importancia si se redujese al ámbito de los hoteles. Pero para los investigadores el uso de un nombre único es fundamental, y hay que decidirlo desde el principio.  Yo no fui consciente de este hecho y firmaba mis publicaciones con mi nombre completo, hasta el día que descubrí (con horror) que en las bases de datos de investigación mis artículos estaban escritos por varios autores diferentes: “Antonio J. V. Moreno”, “Antonio J. Vallecillo-Moreno” y “Antonio J. Vallecillo”. Al igual que los recepcionistas de los hoteles, los encargados de incluir los artículos en las bases de datos científicas habían tenido que decidir qué poner, y cada uno había tomado una decisión distinta. El problema es que el tener disgregada la producción científica tiene un serio impacto en cómo se mide la productividad de los investigadores ahora mismo, y afecta a indicadores tan importantes como el índice H.

Por eso, desde hace mucho tiempo la primera tarea que le pido a mis doctorandos es que escojan cuál va a ser su “nombre de guerra” J. Dicho nombre debe cumplir tres condiciones: (a) tiene que tener sólo dos palabras: un nombre y un apellido; (b) tiene que ser único, es decir, no puede pertenecer a ningún otro investigador; y (c) una vez escogido, no puede cambiarse.  En particular, mi nombre científico es “Antonio Vallecillo”.

En cuanto a la primera condición, si alguien quiere usar su segundo nombre, o su segundo apellido, siempre puede usar guiones. Por ejemplo, Yo podría haberme llamado “Antonio-Jesus Vallecillo”, “Antonio Vallecillo-Moreno” o “Antonio-Jesús Vallecillo-Moreno”. Lo importante es que sólo contenga dos palabras. Hay que tener también cuidado con las tildes, porque muchos sistemas no las admiten, y luego piensan que “Antonio-Jesus” y “Antonio-Jesús” son dos personas diferentes. Las eñes y otros caracteres especiales pueden también ser fuente de problemas. (A la hora de escoger un nombre, deben consultarse las recomendaciones de la FECYT sobre este tema:  https://www.accesowok.fecyt.es/wp-content/uploads/2009/06/normalizacion_nombre_autor.pdf.)

En cuanto a la segunda condición, aparte de mirar en Scholar Google si hay ya alguien que usa el nombre que nosotros pretendemos usar,  hay varias bases de datos de investigadores que todo científico debe conocer. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, ORCID, IraLIS (International Registry for Authors Links to Identify Scientists), ResearcherID (de Thomson-Reuters, y por tanto asociada a la Web of Knowledge,) o Scopus Author Identifier (de Elsevier, asociada a Scopus). También hay algunas bases de datos desarrolladas por empresas, como por ejemplo http://academic.research.microsoft.com, o http://scholar.google.es/. Antes de escoger un nombre concreto, es importante consultar en ellas si ya existe.

Otras disciplinas tienen también sus propias bases de datos, mucho más específicas, como ocurre por ejemplo en informática con DBLP. Estas bases de datos se están convirtiendo en las fuentes principales de información que consultan los evaluadores a la hora de conocer el registro de las personas, las conferencias, las revistas o las instituciones. Por eso es tan importante que toda la información que aparezca en ellas sobre nosotros sea lo más completa y actualizada posible. Constituyen nuestro currículo on-line!

Además de estas bases de datos de autores,  cada vez están más extendidas las redes sociales científicas, como son por ejemplo www.researchgate.net, www.mendeley.com, www.academia.edu, o www.academici.com (una lista completa puede consultarse en http://eprints.rclis.org/3867/1/Ciencia20_rebiun.pdf).

La tercera condición es que no cambiemos nunca el nombre que escojamos. Ahora bien, ¿qué sucede si ya existen artículos nuestros en esas bases de datos con distintos nombres? Para solucionar ese problema aparecieron las iniciativas mencionadas anteriormente como ORCID, Iralis o Scopus Author Id, que proporcionan un identificador digital único y persistente a cada investigador, y que permiten unificar diferentes nombres bajo el mismo identificador. La mayoría de estos sistemas están conectados entre sí, aunque quizá sea ORCID el sistema global de identificación de investigadores más ampliamente utilizado. Todos los doctorandos de la UMA deberían estar registrados allí, e incluir su identificador ORCID en su página web, al enviar sus publicaciones, o al identificarse como investigador.

Así que, en resumen, si ya usas normalmente un nombre concreto, deberías registrarlo cuanto antes para tener un identificador único dentro de la comunidad científica. Y si no has escogido todavía tu nombre… ¿cómo piensas llamarte?

Antonio Vallecillo
ORCID: 0000-0002-8139-9986,  Scopus ID: 6601908160,  IralisID: ESINF4953

Los directores de la Escuelas de Doctorado andaluzas se reúnen en la UMA

El pasado día 17 de enero, los directores de las Escuelas de Doctorado, vicerrectores y directores de secretariado responsables del doctorado en las universidades andaluzas se reunieron en la UMA. En esta reunión las Escuelas de Doctorado presentaron su situación actual, su funcionamiento y sus objetivos. También se discutieron temas comunes acerca del funcionamiento del doctorado, se intercambiaron experiencias y se plantearon interesantes posiblidades para nuestros doctorandos, como la posibilidad de organizar actividades comunes o reconocer actividades realizadas en universidades diferentes a la del doctorando. Se llegó al acuerdo de mantener este foro de discusión e intercambio de experiencias sobre el doctorado en Andalucía.

directores EEDD Andalucía

Reunión informativa sobre el nuevo doctorado

El día 14 de enero, en el Salón de Actos de la ETS de Ingeniería Informática, celebramos una reunión informativa con los matriculados en los nuevos programas de doctorado. El director de la Escuela de Doctorado, Ramón Muñoz-Chápuli, presentó las novedades que supone 2014-01-14 12.08.00el decreto 99/2011 sobre la organización del doctorado. Se trató sobre las funciones, competencias y objetivos del Centro Internacional de Posgrado y Escuela de Doctorado (CIPD), la Comisión de Posgrado, la Escuela de Doctorado y los diferentes programas de doctorado. Se presentaron también algunas de las actividades de la Escuela previstas para este curso, el Campus Virtual del Doctorado, el Blog del Doctorado en la UMA, y se informó de la necesidad de elegir a los representantes de los doctorandos para constituir el Comité de Dirección de la Escuela. Se hizo también un repaso general al procedimiento del doctorado, especialmente al Compromiso Documental de Supervisión, el Documento de Actividades del Doctorando, la designación de tutores y directores, la elaboración de la tesis, 2014-01-14 12.05.00sus modalidades, convocatoria de ayudas, etc.

Finalmente los asistentes plantearon dudas e hicieron sugerencias para la buena marcha del doctorado en la UMA.